Perro jugando con un juguete KONG en frente de un Volkswagen.
Estilo de vida y legado

Cómo una pieza de Volkswagen Bus fue la inspiración para crear el imperio de juguetes para perros "KONG"

Estilo de vida y legado

Cómo una pieza de Volkswagen Bus fue la inspiración para crear el imperio de juguetes para perros "KONG"

09/09/2021

Si eres parte de uno de los millones de hogares estadounidenses que recientemente adoptaron un perro, es probable que conozcas el juguete KONG, y cono de caucho hueco y resistente que se puede llenar con golosinas o alimento para perros. Parece tener la forma perfecta para masticar, pero ese no fue su primer propósito.

En 1970, el creador de KONG, Joe Markham, era propietario de un taller de reparación de autos en el centro de Denver que solía sufrir robos. "No era una gran área en ese entonces", afirma el presidente de la compañía, K.D. Decker.

Frustrado, el mecánico de automóviles de 25 años recurrió a la policía y solicitó más patrullas en la zona, pero su reclamo fue denegado por los recortes presupuestarios. Los oficiales de su comisaría local recomendaron una alternativa: conseguir un perro guardián.

Casualmente, Markham sabía de un cachorro que necesitaba un hogar y se podía adoptar gratis. Fritz, un adorable pastor alemán, acababa de reprobar en la división canina de la academia de policía por "masticar en exceso".

Amante de los perros, Markham aprovechó la oportunidad para rescatar a un excelente animal que, además, cuidaría su tienda.

Markham nunca se arrepintió de su decisión de adoptar a Fritz, pero poco después de adoptarlo descubrió cuán adicto era el perro a masticar. "Fritz masticaba todo lo que encontraba, pero sobre todo le gustaban las rocas", dice Decker. Como resultado, se le estaban desgastando los dientes. Markham probó darle de todo, desde huesos de animales hasta mangueras de radiador para intentar frenar el comportamiento del perro.

Tienda de autos de Joe Markham, fundador de KONG.
Tienda de autos de Joe Markham, fundador de KONG.

Nada funcionaba; Fritz destrozó todo y volvió a masticar rocas.

"Joe recurrió a veterinarios y otros expertos en comportamiento canino para tratar de solucionar el problema", comenta Decker. "Estaba en un callejón sin salida".

Un día, mientras trabajaba en el autobús Volkswagen Tipo 2 de finales de la década de 1960 de un cliente, Markham escuchó que Fritz se estaba volviendo loco. Con la suspensión del vehículo desmontada, el canino adicto a masticar había agarrado un tope de eje de caucho que había rodado de la pila de repuestos. Y no lo estaba destrozando.


La naturaleza flexible pero resistente del caucho y su forma hicieron que el tope fuera ideal para un perro como Fritz: lo suficientemente fuerte como para sobrevivir bajo su poderosa mordida, pero lo suficientemente suave como para no dañar sus dientes. Markham pensó: "Este sería un buen juguete para perros".

Markham pasó los siguientes seis años experimentando con la composición, el tamaño y la forma del caucho del juguete. Incluso, se puso en contacto con Volkswagen para comprar las piezas al por mayor, pero no pudo comunicarse con la persona adecuada. Entonces, recurrió a expertos en caucho en Alemania para finalizar la química y la composición correctas. "Quería asociarse con la ingeniería y la calidad de fabricación alemanas", dice Decker.

Markham se decidió por un diseño muy similar al tope del eje. Tenía una parte superior más redonda y cerrada que lo hacía rebotar, como un animal tratando de escapar de un depredador. "A los perros les encanta eso", comenta Decker.

Markham comenzó a vender el KONG con forma de muñeco de nieve en 1976. Fue un éxito instantáneo, y hoy millones de juguetes KONG han encontrado hogares con perros en todo el mundo, gracias a un perro que simplemente no dejaba de masticar una pieza de un Volkswagen.

El tope de caucho del eje de Volkswagen que inspiró la forma del juguete KONG.